En este capítulo el hay dos historias importantes, cada una con sus problemática correspondiente. Al inicio capítulo del la trama gira alrededor de una fiesta organizada el viernes en casa de Omar, en la que se juntan todos los personajes esta fiesta se convierte en una borrachera en la que la mayor parte perderá control sobre sí mismos, lo cual desemboca en un juego de botella. Vanessa se besa con una de las amigas de Regina, lo cual ocasiona tensión entre las dos al día siguiente. También en la fiesta se besan Raquel y Javier, lo cual ocasiona incomodidad entre los 2 al día siguiente, pero que al final logran resolver. Precisamente al día siguiente de la fiesta se desarrollo el otro evento importante de la trama: la directora hace ir a los alumnos a pintar una pared de la escuela que fue bandalizada con un graffitti por uno de los alumnos, pero al no confesar nadie los hace ir a todos. Es así que todos se unen para pintar la barda mientras intentar recordar lo que pasó la noche anterior y resolver los problemas surgidos de la fiesta. Mariana y Darío que estuvieron buscando, sin éxito, durante la fiesta un lugar privado para tener relaciones encuentran un lugar solitario en la azotea del colegio. Por último existe un conflicto entre Javir y Omar (mejores) amigos, en el que Javier golpea a Omar, quien se encuentra desaparecido hasta bien avanzado el capítulo.
Mi experiencia como espectador fue positiva, si bien me doy cuenta de que no formo parte de la audiencia meta de la teleserie pues son temas que si bien forman parte de mi realidad, como son: alcoholismo, relaciones, bandalismo, solidaridad, homosexualidad, la forma en la que se aproxima Bienvenida Realidad a los problemas es como una especie de “guía” no es escrita, en tono no moralizador, para los primerizos que se encuentran con estas situaciones o que están por encontrarse con ellas. Aborda los temas en este capítulo denotando la inexperiencia de los personajes para lidiar con los las consecuencias derivadas de los mismos, tanto para quien hizo el grafitti como para todos los amigos que perdieron el control con el alcohol en la fiesta; mismos que al arreglar sus problemas paraciera que más que arrglarlos los evaden con un “si no me acuerdo no pasó” o “borrón y cuenta nueva”. La historia me pareció coherente en su mayoría, con excepción de la parte en la que se dedican a repintar la barda, pues se supone que la directora convocó a toda la escuela y sólo se ve a los personajes principales, como si éstos fueran todo el cuerpo estudiantil.
En cuanto a las emociones, las que dominan el capítulo son al inicio pasionales y descontroladas, dejan salir las tensiones a través de acercamientos amorosos sin pensar mucho en las consecuencias. Para cambiar completamente en la segunda parte en donde las emociones se ven marcadas el arrepentimiento, la pena y la confusión. Los personajes que me generaron mayor empatía fueron Vanesa y Omar, la primera por verse discriminada entre broma y broma por sus compañeros y después ser amenzada por la amiga con la que se besó y Omar porque además de que no logra tener intimidad con su novia, su mejor amigo le hace pleito por un problema del pasado, lo golpea y nadie parece preocuparse por su desaparición. Para mí el mensaje de este capítulo se basa en el binomio libertad-responsabilidad, no se le dice a la audiencia que no haga tal o cual cosa, se enfatiza la libertad de la juventud siempre y cuando uno este dispuesto a aceptar y afrontar las consecuencias personales y hacia otras personas de nuestros actos. Y no todos los personajes se comportan de manera responsable, lo cual me parece un acierto pues esto es mucho más cercano a la vida real que otras series idealizadas y claramente moralistas.